Una mujer

Soy un ser humano que acepto mis debilidades para construir mis fortalezas, que exijo un lugar privilegiado en la sociedad por mi condición de ser hacedora de vida. Que me preparo espiritual y mentalmente para tomar mis propias desiciones de cómo llevar mi vida.

Puedo ser mi propio juez y no permito que nadie me diga lo que debo hacer con mi cuerpo o con mi mente. Amo a la hija, hermana, madre, amiga y amante, que hay dentro de mí. No me considero igual, menos, ni más que el hombre; y sé que se puede caminar junto a él en armonía para labrar un bienestar común.

Creo y acepto el amor como algo sublime y regenerador. Me considero privilegiada al poder recibirlo con lágrimas y sonrisas, entregándome sin medida hasta la última gota de mi ser; porque considero que ese es el maravilloso y gran objetivo para amanecer cada día y es en sí mismo, el único camino para forjar la verdadera eternidad.